Una respuesta afirmativa al anterior cuestionamiento, nos llevaría a minimizar, mas aun, nos llevaría a “prostituir” un proceso tan complejo, tan asombroso, tan trascendental, como el aprendizaje.
Complejo, en tanto no es posible reducirlo a la transmisión de conocimientos de una generacion a otra, o a la evocación de datos, hechos y situaciones; o incluso, limitarlo al deposito de estos elementos en alguna localidad de memoria del sujeto. No, el aprendizaje es algo mucho mas complejo que tiene que ver con decisiones, con motivaciones, con opciones que el individuo realiza, tanto con los objetos de conocimiento que se le presentan ( o se le imponen ) como con los que ya posee.
Asombroso, en tanto que al aprender aprehende, es decir, se apropia, hace suyo el conocimiento; y así, construye el conocimiento, se construye a si mismo y se apodera de la realidad. Y lo mas asombroso es que esta aprehensión la realiza ( realmente ) con poca o ninguna participación del docente: cabe aquí la trillada frase ... “ CON EL MAESTRO... SIN EL MAESTRO... Y A PESAR DEL MAESTRO “.
Trascendental, en tanto que el proceso de aprendizaje realizado históricamente, durante siglos y milenios, mediante la reproducción verbal, la cátedra discursiva, el lenguaje oral ( hoy tan duramente criticado ), ha permitido el impresionante desarrollo de la humanidad a niveles solo descritos en la literatura de ficción, desarrollo que no parece tener limites.
Es imposible pues, es absurdo pretender observar y medir el aprendizaje de un contenido, a partir de un cuestionario. No podemos, ni cercanamente, a través de una batería de reactivos ( por mas bien elaborados que estos estén ), descubrir como y de que manera se reorganizaron los esquemas conceptuales, como y de que manera fueron asimilados los nuevos contenidos, y como y de que manera se acomodaron estos en la estructura cognitiva del individuo.
Mas allá, suponiendo que lográramos tener una ligera aproximación de lo anterior, en todo caso, la tendríamos de un individuo.... y los demás...?.... bien dice el dicho... “cada cabeza es un mundo”.
Hola Armando:
ResponderEliminarNo conocía la frase: "con el maestro...sin el maestro... y a pesar del maestro". Es muy cierta.
Estoy de acuerdo contigo en la importancia que tiene la cátedra discursiva.
Saludos.
Mayitza.